La cadena láctea de la Región Centro necesita generar renta

cadena lácteaEsto se desprende del análisis de situación en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, donde la agricultura sigue siendo una clara competencia, a pesar del potencial de este segmento de la ganadería

La semana anterior se volvió a correr el velo que cubre a la lechería de la Región Centro. Con el análisis presentado en la Bolsa de Comercio de Entre Ríos se nos permite volver a enfocarnos en las necesidades del sector.
El trabajo que relevó la cadena láctea en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos fue elaborado por Alejandro Galetto, como coordinador, junto con Gustavo Vionnet, Dany Lorenzatti y Eduardo García Maritano, con fondos provenientes del CFI.
Desarrollado para el año anterior, fue presentado por primera vez en marzo de 2013 en Rosario y luego de esta exposición generó nuevas alternativas para el mercado analizado. “Con los datos que están presentados se pueden tener distintas visiones. Una muy light de la que se puede concluir que no estamos tan mal, que no caímos tanto, que estamos en los niveles productivos de hace algunos años, con once mil millones por ciclo, e incluso se puede tener una conclusión casi naturalista, donde se entienda que es normal por la situación de la producción de leche, por la existencia de cada vez menos tambos. Estos parámetros pueden dar una acción complaciente dentro de la cadena láctea”, sostiene García Maritano, mientras que “con una visión un poquito más incisiva se nos permite evaluar lo que les pasó, en cuanto a la lechería, a nuestros vecinos en estos diez años, es aquí donde la lechería Argentina tiene varias preguntas que responder, porque el escenario de esta última década de crecimiento muy claro y contundente de los países productores tradicionales y no tradicionales muestran que Argentina en ese escenario quedó estancada en 11.000 millones de litros”.
Claro que no sólo hay que quedarse en los parámetros sabidos, en los números crudos, sino que hay que avanzar hacia la comprensión de las condiciones que no permiten un crecimiento a pesar de tener condiciones de base para hacerlo, más allá de las políticas.
Experimentado analista, García Maritano pone de relieve a la captación de renta como la clave del caso. Esto se aplica a los diferentes estratos y las formas de expansión desde las dos puntas de la cadena. “Lo que hay que tomar es a qué precio se vendió un producto lácteo al consumidor y cuál es el precio que pagó la última punta que es la producción. En el trabajo se presentaron los comparativos de precios entre Argentina, Uruguay y Nueva Zelandia, donde claramente Argentina tiene los valores más altos de exportación en los últimos cuatro años, pero vuelve al productor el precio más bajo comparado”. Se debe comprender que “precio no es renta, eso no quiere decir nada porque podés tener precios bajos pero alta renta, el determinante que te dice si esa renta existe es la expansión y claramente en el contexto internacional, con lo cual se concluye que la Argentina tiene el parámetro más claro de estancamiento”.
Para Eduardo García Maritano, “este es el mayor desafío a superar porque es un negocio en el que tenemos que ver de qué manera generamos renta. Siempre se escucha qué bueno sería que la lechería se expanda, que tenemos que crecer más, pero no es un acto voluntario sino que tiene que ver directamente con los negocios. Muchas veces en la Argentina se pasa a hacer otra cosa, otra actividad porque la actividad original no da ganancias. Ahora, existen datos comparativos con información externa que pueden corroborar esto. En Nueva Zelandia, en la visita que la delegación de la provincia de Santa Fe hizo a ese país, quedó demostrado que allí nadie hace agricultura para tener más renta que la ganadería”. Lo que añade es que “no podés pensar en una producción de valor agregado como es la carne o la leche, por su inversión de capitales no puede rentar más que es la agricultura. Para ponerlo en términos comparativos, en Nueva Zelandia un tambo de cien hectáreas, que es el promedio general, tiene un ingreso equiparable a lo que es en la Argentina 48 quintales de soja libres, sin retenciones”. Claro que “acá nos ponemos contentos si la soja nos deja 10 o 15 quintales de ganancia, porque eso significa más renta que la lechería, entonces en Nueva Zelandia no hacen soja no porque no puedan, sino porque una hectárea de campo les deja 48 quintales de ganancia, sin dudas la ganadería puede ser mucho más competitiva que la agricultura existiendo aquí una distorsión de precios”.
Es inevitable meter en esta mirada la situación de vínculo que los productores tienen con sus animales, e incluso con sus explotaciones, pero claro que esto no lo puede todo. “La lechería se sostiene más por amor que por el que por el análisis puro del negocio, aunque también cuesta tanto armar un tambo que desarmarlo es muy difícil, nadie lo hace hasta último momento. Lo que nosotros concluimos es que si no se hace claramente un plan de negocios a pesar que existan planes estratégicos, que ninguno habla de negocios, deben tener objetivos que respondan a un lucro sano, porque en definitiva un plan estratégico tiene que ser un plan de negocios”, enfatiza el santafesino.
Es indudable que la Argentina tiene posibilidades de competir con la producción de leche en el mundo, por su alta cantidad de recursos, pero también porque existen posibilidades de mercado para crecer, “mucho más de lo que necesita el mercado interno. Ahí es donde hay que hacer un plan de negocios, el tema está en que necesitamos como disparadores de esto mejores marcos transaccionales, algo así como sucede con la agricultura. Si se hace una gran inversión con los precios de pizarra a futuro se puede hacer un cálculo de cuánto tiempo se necesita para poder recuperar ese dinero invertido”.
Eduardo García Maritano es uno de los grandes promotores de la formalización en las transacciones por la leche, para que deje de ser una cuestión de palabra y por escrito estén claras las condiciones. “No es menor el tema de la institucionalización del mercado, porque para generar un progreso hay que tener reglas de juego comerciales, indicadores del precio claro, composiciones de referencia que le permitan al productor tomar cualquier decisión tranqueras adentro y fábrica adentro”.
Finalmente, destacó que en el país se quiere crecer en cuanto a la generación de renta, pero no sobre el mercado interno que se queda con la mayor parte de la producción, sino que “la exportación tiene que tener una salida fluida al exterior, tema en el que hoy tenemos una barrera importante, porque de casi mil empresas lácteas que hay, sólo el dos por ciento tienen capacidad de exportación y en cuanto a la leche en polvo solamente tres implican más del 70 por ciento entonces cuando se dice que Argentina exporta hay que poner la lupa sobre las firmas que no lo pueden lograr”.
Los números pintados de blanco se retraen cada vez más y eso es lo que se intenta evitar, sobre todos desde la región lechera más trascendente, compuesta por estas tres provincias que buscan un despegue en este sentido. En el caso de Santa Fe con una estrategia que recién arranca y que tiene buenas perspectivas, siempre y cuando se sostengan las políticas especiales que permitirán conseguir incluso una forma de contratos que mejoren la situación actual entre tamberos e industrias, como primera medida.
Por Elida Thiery
LA OPINION