CON FUERTES CRÍTICAS AL GOBIERNO
A la caída de competitividad que generan las retenciones y la intervención se sumó, en los últimos años, una creciente suba de costos por la inflación, aseguran en el sector, que se agudizó con la devaluación de principios de año. En este sentido, la ganadería y la lechería son las dos actividades más afectadas, porque tienen la mayor cantidad de insumos atados al dólar.
La presión fiscal, por su parte, es “la más alta de la historia”, según indicaron desde la Sociedad Rural Argentina (SRA). En promedio, el 75% de los resultados de la empresa agropecuaria se destina al pago de impuestos, aseguran.
En el caso de la carne, entre 2005 y 2013 las exportaciones cayeron 74% según datos de la Cámara de la Industria Ciccra, y en lo que va de 2014 siguieron en declive. Los controles, los costos y la política cambiaria modificaron el esquema comercial de la cadena: actualmente casi el 95% de la carne vacuna producida se consume en el país.
El golpe fue más duro para el sector frigorífico, siendo que los precios de la hacienda subieron, aunque menos de lo que esperaban los productores. Hoy, para ellos, no es negocio producir los animales pesados que tienen como destino la exportación, por eso el peso de faena se encuentra en mínimos históricos.
El sector tambero, por su parte, está en pie de guerra reclamando un mayor precio por el litro de leche que venden a las empresas. Los productores cobran hoy cerca de $ 3 pero, en una reciente reunión con los ministros de Economía, Axel Kicillof, y de Agricultura, Carlos Casamiquela, solo se llevaron promesas de créditos blandos y otros beneficios.
En el caso del trigo, las restricciones a la venta externa, recortaron la siembra del cereal a los niveles más bajos del último siglo. Si bien se prevé un repunte para este año, está condicionado por el clima y, de todas formas, se mantendrá en bajos niveles en términos históricos. Por los controles el país también perdió beneficios con Brasil, su principal comprador, que debió extender a otros oferentes el acuerdo de arancel cero a las importaciones que rige dentro del Mercosur, para evitar que subieran sus precios internos.
El sector agropecuario también se queja del “gran déficit en infraestructura, a pesar de que con la recaudación de las retenciones al campo se podrían haber construido más de 3.500 de autopistas inteligentes”, según la SRA.
Fuente: El Cronista Comercial




