CEPO AL MAÍZ: «DINAMITA TODO EL DIÁLOGO» ENTRE EL CAMPO Y EL GOBIERNO

El presidente de la Sociedad Rural de Santa Fe y secretario de Carsfe Ignacio Mántaras consideró que la medida rompe lo construido entre las partes a través del Consejo Agroindustrial Argentino. «Genera mucho malestar porque después del maíz viene el trigo, la carne», desconfió

«Pareciera que fue más bien un guiño del gobierno o un mensaje a determinados sectores para lograr que mantengan los precios máximos; o, en un año electoral, decididamente buscar un conflicto con un sector estratégico; porque no se entiende, no tiene lógica», sostuvo Ignacio Mántaras, presidente de la Sociedad Rural de Santa Fe y secretario de Carsfe, sobre la decisión oficial de suspender el otorgamiento de DJVE (Declaraciones Juradas de Venta al Exterior) para maíz hasta que comience a fluir la nueva cosecha en marzo.

Y agregó que resulta aún más irracional porque «dinamita todo el diálogo» que se viene construyendo mediante el Consejo Agroindustrial Argentino. «Con qué cara se va a sentar un (Matías) Kulfas, un (Martín) Guzmán frente a las entidades a decirles ‘queremos aumentar las exportaciones’ cuando de un plumazo se cierran sin dialogar con nadie», dijo en referencia al trabajo que venían realizando con los ministros de Desarrollo Productivo y de Economía respectivamente.

El dirigente santafesino reconoció que la medida tomó por sorpresa al sector y la consideró «una exageración» ante un posible faltante de mercadería. Y argumentó que, de un aparente saldo levemente superior a 4 millones de toneladas en poder de los productores, aproximadamente 2.7 millones ya están compradas por los exportadores «que van a tener que volcarlas al mercado interno; ahí quizás con esos sectores pueda haber algún acuerdo; algún lobby puede ser que haya ocurrido para que por ese lado (el gobierno) tenga alguna respuesta».

Por lo tanto, dio por sentado que el verdadero objetivo es «pisar un poco (el precio), o que no se disparen esos productos». En definitiva, dijo, el sector estaría «frente a la vieja receta de cerrar exportaciones para cuidar la mesa de los argentinos».

Tampoco lograría el gobierno agilizar ventas sino todo lo contrario. «Nadie va a vender», dijo, excepto en caso de necesidad, porque es la única manera que tienen los productores de preservar el valor de su capital. De ahí que desde las entidades difícilmente se pida a las bases un cese comercial, porque «lo más lógico es que cualquier productor se resguarde ante la inflación en una moneda fuerte como es el grano».

Descartada la posibilidad de que la medida genere mayor disponibilidad de grano o a precios más bajos a los consumos, el dirigente supuso que también podría haber intenciones ocultas. Como la de sostener «precios máximos» subsidiando indirectamente a las industrias alimenticias; o bien poniendo una vez más al sector como enemigo ante la opinión pública con fines políticos-electoralistas.

De todos modos Mántaras admitió que dentro del sector «hay pedidos de algunas confederaciones de CRA de ir hacia una protesta», además de algunas movilizaciones y asambleas. «Claramente la medida es disruptiva y genera mucho malestar porque después del maíz viene el trigo, la carne; es una receta que ya la vimos, lo mismo que los resultados que lograron».

El dirigente también se detuvo en el impacto anímico del cierre de las exportaciones entre los productores. «Este maíz al que se le cierra la exportación un productor lo planificó a mediados de 2019, alquiló un campo para encarar una campaña, asumió todos los costos, resguardó su producción en un año se sequía y ahora le dicen ‘no lo podés vender afuera y el precio te lo vamos a tirar para abajo». Así, supuso que «probablemente haya menos área sembrada con maíz el año que viene, por lo tanto el problema que se pretende solucionar en realidad se agrava».

Juan Manuel Fernández | jmfernandez@ellitoral.com

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