{"id":1040,"date":"2014-01-23T10:29:00","date_gmt":"2014-01-23T10:29:00","guid":{"rendered":"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/?p=1040"},"modified":"2014-01-23T10:29:49","modified_gmt":"2014-01-23T10:29:49","slug":"esta-cambiando-el-clima","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/?p=1040","title":{"rendered":"\u00bfEST\u00c1 CAMBIANDO EL CLIMA?"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><a href=\"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/clima-cambiante.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1043\" alt=\"clima cambiante\" src=\"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/clima-cambiante.jpg\" width=\"288\" height=\"175\" \/><\/a>Desde mediados de la d\u00e9cada de 2000 se instal\u00f3 una fase seca que amenaza profundizarse<\/h3>\n<table width=\"90%\" border=\"0\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"0\" align=\"center\" bgcolor=\"#66FF66\">\n<tbody>\n<tr>\n<td height=\"30\">\n<div align=\"center\"><strong>Articulo publicado en la Revista CREA &#8211; ENERO 2014, si desea suscribirse a la Revista CREA<a href=\"http:\/\/www.agrositio.com\/publicidad\/redir\/revistacrea.asp\" target=\"_blank\">INGRESE AC\u00c1<\/a><\/strong><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>En la naturaleza, la \u00fanica constante es el cambio, que modifica el ambiente haci\u00e9ndolo pasar de un estado a otro.<!--more--> Estas modificaciones pueden ser r\u00e1pidas o de alta frecuencia. En este caso, el estado del sistema clim\u00e1tico oscila alrededor de su nivel medio, pasando alternativamente de desv\u00edos negativos a desv\u00edos positivos, constituyendo lo que se denomina\u00a0<em>variabilidad<\/em>\u00a0del clima.<br \/>\nCuando los cambios son lentos y persistentes, o de baja frecuencia, alteran el nivel medio del sistema clim\u00e1tico y reciben la denominaci\u00f3n de\u00a0<em>cambio en el estado medio del clima<\/em>, que a menudo se abrevia como\u00a0<em>cambio clim\u00e1tico<\/em>.<br \/>\nLas alteraciones en la variabilidad son tan importantes como las que afectan al estado medio del clima. Por lo tanto, debe recordarse que los cambios del clima pueden afectar tanto a su estado medio como a su variabilidad.<\/p>\n<p><strong>Variabilidad clim\u00e1tica\u00a0<\/strong><br \/>\nEn lo que refiere a la variabilidad clim\u00e1tica, el clima del \u00e1rea agr\u00edcola nacional est\u00e1 fuertemente modulado por el fen\u00f3meno El Ni\u00f1o Oscilaci\u00f3n Sur (ENSO, por su sigla en ingl\u00e9s), que produce grandes diferencias en el comportamiento de las distintas campa\u00f1as agr\u00edcolas.<br \/>\nEl ENSO est\u00e1 ligado a una oscilaci\u00f3n anual que afecta la velocidad de los vientos alisios, que dan la vuelta al mundo alrededor del Ecuador afectando el clima global.<br \/>\nEl ciclo de vida de este fen\u00f3meno es de aproximadamente un a\u00f1o; comienza en abril y termina en marzo del a\u00f1o siguiente, presentando tres fases bien diferenciadas:<\/p>\n<ul>\n<li>Neutral: es la fase no perturbada, en la cual el clima se mantiene cerca de su valor medio.<\/li>\n<li>El Ni\u00f1o: se encuentra ligado a una disminuci\u00f3n de la velocidad de los vientos alisios, que provoca que el oc\u00e9ano Pac\u00edfico Ecuatorial desarrolle un \u00e1rea con aguas m\u00e1s calientes de lo normal frente a las costas de Ecuador y Per\u00fa, lo cual permite identificar el inicio del fen\u00f3meno. Cuando esto ocurre, la Mesopotamia, el este de la regi\u00f3n chaque\u00f1a, el este de Santiago del Estero, C\u00f3rdoba y La Pampa, y la mayor parte de Buenos Aires observan lluvias superiores a lo normal y un r\u00e9gimen t\u00e9rmico benigno, con riesgo de heladas moderado a bajo y temperaturas medias. Por el contrario, Jujuy, Salta, el oeste de Santiago del Estero, Tucum\u00e1n, oeste y centro de C\u00f3rdoba, San Luis y oeste de La Pampa registran precipitaciones inferiores a lo normal y un r\u00e9gimen t\u00e9rmico riguroso, con calores intensos y mayor riesgo de heladas. Paralelamente, se producen abundantes nevadas en la cordillera, lo que incrementa la disponibilidad de agua para riego.<\/li>\n<li>La Ni\u00f1a: ocurre cuando los alisios incrementan su velocidad por encima de lo normal, haciendo que el oc\u00e9ano Pac\u00edfico Ecuatorial muestre un \u00e1rea con aguas fr\u00edas frente a las costas de Ecuador y Per\u00fa. Las anomal\u00edas clim\u00e1ticas se invierten con respecto a El Ni\u00f1o, dando lugar a buenas condiciones en el oeste del \u00e1rea agr\u00edcola, perjudicando el este. Son temporadas de pocas nevadas, lo cual reduce el caudal de los r\u00edos cordilleranos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El ENSO posee una notable capacidad predictiva, porque a partir de abril de un a\u00f1o empieza a dar se\u00f1ales de c\u00f3mo puede ser la temporada que se extender\u00e1 hasta marzo del a\u00f1o siguiente, lo cual le ha conferido una gran popularidad como herramienta de planificaci\u00f3n y comercializaci\u00f3n.<br \/>\nComo se explicar\u00e1 m\u00e1s adelante, durante los \u00faltimos a\u00f1os, la frecuencia e intensidad de los episodios de La Ni\u00f1a se increment\u00f3 considerablemente, provocando impactos de consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Cambio en el estado medio del clima<\/strong><br \/>\nDesde que en 1886 Florentino Ameghino publicara su famosa obra\u00a0<em>Las inundaciones y las secas en la provincia de Buenos Aires,<\/em>\u00a0comenz\u00f3 a perfilarse la noci\u00f3n de que el \u00e1rea agr\u00edcola nacional est\u00e1 sujeta a un ciclo peri\u00f3dico durante el cual atraviesa fases positivas y negativas.<br \/>\nA partir de esta base, el fen\u00f3meno fue estudiado, surgiendo un modelo de ciclo que puede describirse en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p><em>Fase h\u00fameda<\/em><br \/>\nLos vientos c\u00e1lidos y h\u00famedos procedentes del tr\u00f3pico incrementan su penetraci\u00f3n hacia el interior del \u00e1rea agr\u00edcola, al tiempo que se reduce la intensidad de los procedentes del oeste, secos y fr\u00edos. Las precipitaciones aumentan al tiempo que se reduce su variabilidad. Son lluvias de tipo frontal, bien distribuidas, de intensidad moderada y se producen con regularidad.<br \/>\nLas zonas marginales del NOA, Cuyo, oeste del Chaco y oeste de la regi\u00f3n pampeana adquieren capacidad agr\u00edcola. El r\u00e9gimen t\u00e9rmico se torna m\u00e1s benigno, aumentando el per\u00edodo libre de heladas y disminuyendo la intensidad de las heladas invernales. Los calores estivales se moderan. Se reduce el riesgo de tormentas severas con granizo, vientos y aguaceros torrenciales.<br \/>\nComo contrapartida, se incrementa el \u00e1rea de las lagunas pampeanas, anegando grandes extensiones de campos bajos, y aumenta la frecuencia de crecidas de los grandes r\u00edos. Adicionalmente, la disminuci\u00f3n de la intensidad de los vientos del oeste reduce las nevadas en la cordillera, provocando una merma del caudal de los r\u00edos cordilleranos y la consecuente reducci\u00f3n de la provisi\u00f3n de agua para riego.<\/p>\n<p><em>Fase seca<\/em><br \/>\nLos vientos c\u00e1lidos y h\u00famedos procedentes del tr\u00f3pico disminuyen su penetraci\u00f3n hacia el interior del \u00e1rea agr\u00edcola, al tiempo que aumenta la intensidad de los vientos del oeste, secos y fr\u00edos. Las precipitaciones se reducen y aumenta su variabilidad. Las lluvias son de tipo convectivo, muy concentradas en algunos puntos y escasas en el resto, muy intensas pero poco regulares. Las zonas marginales del NOA, Cuyo, oeste del Chaco y oeste de la regi\u00f3n pampeana pierden capacidad agr\u00edcola y son afectadas por una sequ\u00eda semipermanente. El r\u00e9gimen t\u00e9rmico se torna riguroso, reduci\u00e9ndose el per\u00edodo libre de heladas y aumentando la intensidad de las heladas invernales. Los calores estivales se vuelven intensos. Tambi\u00e9n se incrementa significativamente el riesgo de tormentas severas con granizo, vientos y aguaceros torrenciales.<br \/>\nComo rasgos favorables, puede mencionarse que se reduce el \u00e1rea de las lagunas pampeanas, liberando grandes extensiones de campos bajos, y baja la frecuencia de las crecidas de los grandes r\u00edos. Adicionalmente, el aumento de la intensidad de los vientos del oeste incrementa las nevadas en la cordillera, aumentando del caudal de los r\u00edos cordilleranos y proveyendo abundante agua para riego.<\/p>\n<p><strong>Interacci\u00f3n entre variabilidad y cambio clim\u00e1tico<\/strong><br \/>\nDurante las fases h\u00famedas, los episodios El Ni\u00f1o aumentan su vigor, aportando fuertes lluvias, con riesgo de crecida de los r\u00edos y anegamiento de las zonas bajas. Contrariamente, el fen\u00f3meno La Ni\u00f1a modera su intensidad, sin provocar sequ\u00edas severas, por lo que sus efectos no se traducen en p\u00e9rdidas graves.<br \/>\nPor el contrario, durante las fases secas, El Ni\u00f1o pierde vigor, mientras que La Ni\u00f1a se vuelve particularmente intensa, causando notables y prolongadas sequ\u00edas, acompa\u00f1adas por heladas severas y fuertes calores que afectan gravemente la producci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Causas del ciclo de fases secas y h\u00famedas<\/strong><br \/>\nA lo largo de la historia, el \u00e1rea agr\u00edcola nacional experiment\u00f3 una sucesi\u00f3n de fases secas y h\u00famedas de distinta intensidad y duraci\u00f3n. Las probables causas de estas fluctuaciones son varias y se conjugan para darles mayor o menor intensidad.<\/p>\n<ul>\n<li>Calentamiento global. Este es un factor que viene ejerciendo su influencia en las tres \u00faltimas d\u00e9cadas. No es de naturaleza c\u00edclica, por lo cual no pueden atribu\u00edrsele las causas elementales del ciclo. No obstante, es posible que acent\u00fae la variabilidad del proceso, lo cual se ha venido notando fuertemente en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/li>\n<li>Actividad solar (gr\u00e1fico 1). Es probable que esta sea la causa m\u00e1s profunda del ciclo de inundaciones y sequ\u00edas. Los per\u00edodos de elevada actividad solar favorecen el desarrollo de fases h\u00famedas, ya que proveen mayor energ\u00eda al sistema clim\u00e1tico, incrementan la evaporaci\u00f3n de los mares aumentando el contenido de humedad de la atm\u00f3sfera y, al calentar diferencialmente el Ecuador con respecto a los Polos, vigorizan la circulaci\u00f3n atmosf\u00e9rica en el sentido latitudinal, haciendo que el calor y la humedad se trasladen desde donde son m\u00e1s abundantes hacia donde se los necesita.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Gr\u00e1fico 1. Evoluci\u00f3n de la actividad solar<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/gr\u00e1fico-solar.gif\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-1041\" alt=\"gr\u00e1fico solar\" src=\"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/gr\u00e1fico-solar.gif\" width=\"470\" height=\"270\" \/><\/a><\/p>\n<p><em>Fuente: Pulkovo Observatory, Rusia.<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>Oscilaci\u00f3n Multidecadal del Atl\u00e1ntico (AMO) (gr\u00e1fico 2). Esta oscilaci\u00f3n clim\u00e1tica observa prolongados per\u00edodos con el mar caliente, que se alternan con otros igualmente largos con mar fr\u00edo, que suman un per\u00edodo total comparable al del ciclo de inundaciones y sequ\u00edas.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El Atl\u00e1ntico fr\u00edo genera alta presi\u00f3n sobre el mar, mientras que el continente, m\u00e1s caliente, experimenta baja presi\u00f3n, por lo que los vientos h\u00famedos procedentes del mar penetran profundamente en el \u00e1rea agr\u00edcola. Como consecuencia, se producen frecuentes precipitaciones generales de moderada intensidad, que permiten acumular grandes reservas de humedad, con bajo riesgo de tormentas severas. El buen estado h\u00eddrico de los suelos modera el r\u00e9gimen t\u00e9rmico, atenuando los fr\u00edos y los calores. Los episodios de El Ni\u00f1o se tornan vigorosos, mientras que los de La Ni\u00f1a resultan moderados.<br \/>\nEl Atl\u00e1ntico caliente reduce la presi\u00f3n sobre el mar, mientras que el continente, que se vuelve algo m\u00e1s fr\u00edo, experimenta un descenso de la presi\u00f3n, poniendo una barrera que impide el ingreso de los h\u00famedos vientos mar\u00edtimos al interior del \u00e1rea agr\u00edcola. Por esta causa, las precipitaciones se vuelven menos frecuentes, con prolongados lapsos secos. Cuando los vientos marinos logran romper dicha barrera, lo hacen con violencia, causando tormentas severas, con granizo, vientos y aguaceros torrenciales con una distribuci\u00f3n muy despareja. Aunque la intensidad de las lluvias aumenta, su frecuencia disminuye, dando como resultado una menor acumulaci\u00f3n de humedad. El litoral mar\u00edtimo y fluvial se ve afectado por eventos extremos, mientras que el interior del \u00e1rea agr\u00edcola ve reducido el contenido de humedad de sus suelos, perdiendo capacidad agr\u00edcola. El r\u00e9gimen t\u00e9rmico se vuelve riguroso, con fuertes calores estivales e intensos fr\u00edos invernales. En este escenario clim\u00e1tico de calentamiento del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, el fen\u00f3meno El Ni\u00f1o se debilita, mientras que La Ni\u00f1a se torna extremadamente intensa.<br \/>\n<strong>Gr\u00e1fico 2. Evoluci\u00f3n de la Oscilaci\u00f3n Multidecadal del Atl\u00e1ntico (AMO)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/gr\u00e1fico-solar-2.gif\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter  wp-image-1042\" alt=\"gr\u00e1fico solar 2\" src=\"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/gr\u00e1fico-solar-2.gif\" width=\"467\" height=\"333\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Fuente: NOAA\/NASA, EE.UU.<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>Oscilaci\u00f3n Decadal del Pac\u00edfico (PDO): Esta oscilaci\u00f3n, tambi\u00e9n conocida como\u00a0<em>La Madre<\/em>, se produce en el Pac\u00edfico Norte. Sin embargo, aunque esa regi\u00f3n est\u00e1 algo distante del \u00e1rea agr\u00edcola argentina, algunas investigaciones le adjudican cierto efecto positivo durante su fase c\u00e1lida, mientras que en su fase fr\u00eda producir\u00eda efectos negativos.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cronolog\u00eda de fases secas y h\u00famedas<\/strong><br \/>\nEstudios realizados mediante t\u00e9cnicas de reconstrucci\u00f3n paleoclim\u00e1ticas, como la dendrocronolog\u00eda, as\u00ed como el estudio de testimonios hist\u00f3ricos y el an\u00e1lisis de series instrumentales, permitieron trazar una cronolog\u00eda aproximada del ciclo de inundaciones y sequ\u00edas del \u00e1rea agr\u00edcola nacional:<\/p>\n<p><em>Fase seca desde mediados del siglo XVII hasta mediados del siglo XIX<\/em><br \/>\nLa causa m\u00e1s probable de esta prolongada fase seca fue un per\u00edodo de muy baja actividad solar o \u201cSol Fr\u00edo\u201d, que produjo un marcado enfriamiento del planeta, conocido como\u00a0<em>Peque\u00f1a Edad del Hielo<\/em>. Su inicio se retrotrae a mediados del siglo XVII, \u00e9poca en la que se produjo el denominado\u00a0<em>M\u00ednimo de Maunder<\/em>\u00a0de la actividad solar (gr\u00e1fico 1).<br \/>\nNo se sabe si este proceso fue acompa\u00f1ado por fluctuaciones de la temperatura del mar, pero es posible que haya coincidido con una etapa en la que el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico se mantuvo m\u00e1s caliente que el continente, reduciendo la entrada de vientos h\u00famedos hacia su interior.<br \/>\nEn el Cono Sur, este proceso produjo una intensa sequ\u00eda, que incluy\u00f3 una reducci\u00f3n de las nevadas en la cordillera, lo cual determin\u00f3 que los pasos cordilleranos permanecieran abiertos gran parte del a\u00f1o. Esto fue lo que favoreci\u00f3 el paso del Ej\u00e9rcito de los Andes a Chile, en enero de 1817, as\u00ed como el paso de los Andes Colombianos por parte del ej\u00e9rcito comandado por Sim\u00f3n Bol\u00edvar, entre los meses de junio y julio de 1819, contribuyendo significativamente a la emancipaci\u00f3n americana.<br \/>\nAlgunos a\u00f1os despu\u00e9s, hacia 1825, este mismo proceso permiti\u00f3 que los ind\u00edgenas chilenos, impulsados por la falta de sustento que impon\u00eda la sequ\u00eda en su \u00e1rea de origen, se trasladaran al territorio argentino, donde tampoco lo hallaron, recurriendo a los \u201cmalones\u201d para poder subsistir. Fue la \u00e9poca del \u201cDesierto\u201d, en la que gran parte del oeste y sur del pa\u00eds eran escasamente habitables.<br \/>\nLa duraci\u00f3n de esta fase seca se extendi\u00f3 por casi dos siglos, produciendo un ambiente que favoreci\u00f3 el desarrollo de una econom\u00eda pastoril, dentro de la cual la figura del \u201cgaucho\u201d, surgi\u00f3 como arquetipo de nuestra cultura.<\/p>\n<p><em>Fase h\u00fameda, desde mediados del siglo XIX hasta fines de la d\u00e9cada de 1920<\/em><br \/>\nDesde mediados del siglo XIX, la actividad solar se vigoriz\u00f3, al tiempo que el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico redujo su temperatura, lo cual produjo una prolongada fase h\u00fameda que se prolong\u00f3 a lo largo de casi 80 a\u00f1os, extendi\u00e9ndose hasta fines de la d\u00e9cada de 1920.<br \/>\nEste cambio gener\u00f3 el marco para la Conquista del Desierto y alent\u00f3 el poblamiento del interior del pa\u00eds, a partir de la fundaci\u00f3n de colonias en La Pampa, el oeste de Buenos Aires y el oeste de C\u00f3rdoba, en \u00e1reas que, durante la fase seca precedente, hab\u00edan mostrado escasa aptitud para la agricultura.<br \/>\nEn esta etapa, la frontera agr\u00edcola se expandi\u00f3 considerablemente, desplazando en buena medida a la ganader\u00eda.<br \/>\nLa figura del colono reemplaz\u00f3 paulatinamente a la del gaucho que, tal como cuenta Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez en el\u00a0<em>Mart\u00edn Fierro<\/em>, entr\u00f3 abruptamente en el ocaso. Este proceso fue impulsado por fuerzas sociales y econ\u00f3micas, pero sin el marco favorable brindado por el incremento de las lluvias, es probable que la econom\u00eda nacional se hubiera mantenido estancada dentro del \u00e1mbito netamente pastoril, dejando incumplido el axioma de Alberdi: \u201cGobernar es poblar\u201d.<\/p>\n<p><em>Fase seca, desde fines de la d\u00e9cada de 1920 hasta mediados de la d\u00e9cada de 1970<\/em><br \/>\nHacia fines de la d\u00e9cada de 1920, un moderado descenso de la actividad solar se combin\u00f3 con un fuerte calentamiento del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, produciendo un abrupto descenso de las precipitaciones, acompa\u00f1ado por una elevada variabilidad clim\u00e1tica que incluy\u00f3 un riguroso r\u00e9gimen de heladas y fuertes calores estivales.<br \/>\nLos eventos de El Ni\u00f1o se hicieron tan d\u00e9biles que durante la campa\u00f1a 1951\/52 se experiment\u00f3 una terrible sequ\u00eda, acompa\u00f1ada por intensas heladas y fuertes calores estivales, lo cual produjo una de las mayores ca\u00eddas productivas registradas en el pa\u00eds. En esa temporada, la producci\u00f3n total de granos fue de s\u00f3lo 6,5 millones de toneladas, contra los 18 millones de toneladas habituales a fines del per\u00edodo h\u00famedo anterior.<br \/>\nEl \u00e1rea agr\u00edcola, que a fines de la d\u00e9cada de 1920 hab\u00eda superado los 20 millones de hect\u00e1reas, se redujo gradualmente hasta llegar a los 13 millones de hect\u00e1reas a fines de la d\u00e9cada de 1950.<br \/>\nMuchos colonos fueron desplazados de las zonas marginales, produci\u00e9ndose una verdadera migraci\u00f3n interna que permiti\u00f3 que la ganader\u00eda recuperara terreno, ocupando las \u00e1reas desalojadas por la agricultura.<br \/>\nPasaron muchos a\u00f1os llenos de vicisitudes antes de que se desarrollara un esquema de rotaci\u00f3n agr\u00edcola-ganadera, que restableci\u00f3 la sustentabilidad del sistema productivo.<br \/>\nGracias a ello, la producci\u00f3n retom\u00f3 su tendencia positiva, aunque siempre mantuvo un manejo preventivo atento a las fluctuaciones negativas del clima que predominaron durante este prolongado per\u00edodo que se extendi\u00f3 hasta mediados de la d\u00e9cada del 70.<br \/>\nEsta secuencia se repiti\u00f3 en forma muy aproximada en el \u00e1rea agr\u00edcola de los EE. UU. y de Brasil. En EE. UU., la prolongada sequ\u00eda que comenz\u00f3 a fines de la d\u00e9cada de 1920 produjo un fen\u00f3meno conocido como\u00a0<em>Dust Bowl<\/em>(literalmente,\u00a0<em>cuenco de polvo<\/em>), que consisti\u00f3 en un proceso de erosi\u00f3n e\u00f3lica tan intenso que se registraron tormentas de polvo a lo largo de muchos a\u00f1os en una amplia superficie que abarc\u00f3 la mayor parte del oeste del \u00e1rea agr\u00edcola norteamericana.<br \/>\nEl abandono de muchas granjas por parte de los campesinos empobrecidos y desanimados fue uno de los factores que contribuyeron al famoso \u201cMartes Negro\u201d del 29 de octubre de 1929, el puntapi\u00e9 de un per\u00edodo de depresi\u00f3n econ\u00f3mica que se extendi\u00f3 por m\u00e1s de diez a\u00f1os, afectando no s\u00f3lo a los EE. UU., sino a todo el mundo.<br \/>\nEn el mismo per\u00edodo, Brasil observ\u00f3 una prolongada e intensa sequ\u00eda, que afect\u00f3 especialmente a la regi\u00f3n nordeste, que vio afectada su econom\u00eda agr\u00edcola, al punto que su porci\u00f3n interior se despobl\u00f3 considerablemente, emigrando sus habitantes hacia las ciudades de la costa.<\/p>\n<p><em>Fase h\u00fameda desde mediados de la d\u00e9cada de 1970 hasta mediados de la d\u00e9cada de 2000<\/em><br \/>\nA mediados de la d\u00e9cada del 70, la actividad solar entr\u00f3 en una etapa extremadamente intensa, considerada r\u00e9cord dentro del per\u00edodo de mediciones instrumentales, a la vez que el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico entr\u00f3 en una fase fr\u00eda; y es probable que el inicio del calentamiento global haya ejercido cierto efecto sin\u00e9rgico sobre este proceso.<br \/>\nEsta combinaci\u00f3n de factores activantes produjo una fase h\u00fameda durante la cual las precipitaciones asumieron un car\u00e1cter general, proveyendo humedad en forma pareja y frecuente, al tiempo que el r\u00e9gimen t\u00e9rmico se moder\u00f3, aument\u00f3 el per\u00edodo libre de heladas, disminuy\u00f3 la intensidad de las heladas invernales y se redujo la intensidad de los calores estivales.<br \/>\nLas zonas marginales del este del NOA, el oeste de la regi\u00f3n chaque\u00f1a y el oeste de la regi\u00f3n pampeana recuperaron aptitud agr\u00edcola. Impulsadas por los avances tecnol\u00f3gicos y por el crecimiento de la demanda, experimentaron una verdadera revoluci\u00f3n, complementando eficazmente la producci\u00f3n de las zonas agr\u00edcolas principales.<br \/>\nDurante este per\u00edodo \u00f3ptimo desde el punto de vista clim\u00e1tico, hubo s\u00f3lo una campa\u00f1a, la 1988\/89, afectada por una sequ\u00eda severa que, lamentablemente, le dio el\u00a0<em>golpe de gracia<\/em>\u00a0al Plan Primavera, forzando la entrega anticipada del poder por parte del presidente Alfons\u00edn.<br \/>\nGracias a este prolongado per\u00edodo favorable, la superficie nacional cultivada con granos pas\u00f3 de poco menos de 20 millones de hect\u00e1reas al comienzo del per\u00edodo a casi 30 millones de hect\u00e1reas a mediados de la d\u00e9cada de 2000, al mismo tiempo que los rindes se incrementaron considerablemente.<br \/>\nComo consecuencia, la producci\u00f3n nacional pas\u00f3 de alrededor de 40 millones de toneladas, a comienzos de la d\u00e9cada de 1990, a alrededor de 100 millones de toneladas, hacia mediados de 2000.<br \/>\nNo obstante, varios investigadores, como Adolfo Glave, de INTA Bordenave; Ernesto Viglizzo, de INTA Anguil; Silvia P\u00e9rez, de la Facultad de Agronom\u00eda de la UBA, as\u00ed como el autor de estas l\u00edneas, ven\u00edan se\u00f1alando que era probable que, en alg\u00fan momento, se produjera el fin de la fase h\u00fameda, para dar comienzo a una seca<br \/>\nLamentablemente, la euforia de los buenos tiempos impidi\u00f3 que se consideraran debidamente estas advertencias y, cuando lo anunciado se produjo, tom\u00f3 al agro argentino desprevenido, provocando serios perjuicios.<\/p>\n<p><strong>Una nueva fase seca<\/strong><br \/>\nHacia mediados de la d\u00e9cada del 90, el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico ingres\u00f3 en una fase de calentamiento que, inicialmente, no produjo efectos notables. Sin embargo, a mediados de 2000 se le sum\u00f3 una notable disminuci\u00f3n de la actividad solar.<br \/>\nEsta conjunci\u00f3n de factores negativos puso fin a la fase h\u00fameda que ven\u00eda desarroll\u00e1ndose y dio comienzo a una nueva fase seca que ya lleva varias temporadas y es probable que se prolongue durante un tiempo considerable, en forma similar a lo ocurrido en ocasiones anteriores.<br \/>\nLos s\u00edntomas observados en esta nueva etapa seca son similares a los experimentados durante la seca que se desarroll\u00f3 entre fines de la d\u00e9cada de 1920 y mediados de la d\u00e9cada de 1970.<\/p>\n<ul>\n<li>Abrupto descenso de las precipitaciones (gr\u00e1fico 4).<\/li>\n<li>Notable incremento de la variabilidad clim\u00e1tica, caracterizada por la alternancia de largos per\u00edodos secos y \u00e9pocas de intensas lluvias (fotos 1 y 2).<\/li>\n<li>En las zonas donde el r\u00e9gimen de precipitaciones es primavero-estival, como el NOA y el NEA, se acort\u00f3 la duraci\u00f3n de la temporada de lluvias, que empezaron m\u00e1s tarde y terminaron m\u00e1s temprano.<\/li>\n<li>Se increment\u00f3 fuertemente la frecuencia e intensidad de las tormentas severas, produciendo graves p\u00e9rdidas de vidas y de bienes por efecto de los vientos, del granizo y de los aguaceros torrenciales que los acompa\u00f1an (fotos 3).<\/li>\n<li>El r\u00e9gimen de heladas se volvi\u00f3 riguroso, acort\u00e1ndose el per\u00edodo libre e increment\u00e1ndose la intensidad de las heladas invernales (foto 4).<\/li>\n<li>Volvieron a registrarse fuertes olas de calor, que agotan las reservas de humedad de los suelos y perjudican a los cultivos.<\/li>\n<li>Los eventos de El Ni\u00f1o se tornaron d\u00e9biles, a la vez que el fen\u00f3meno La Ni\u00f1a adquiri\u00f3 una intensidad extrema, generando fuertes mermas productivas.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Replanteo del esquema productivo\u00a0<\/strong><br \/>\nEste cambio en el escenario clim\u00e1tico exige un replanteo del esquema productivo, ya que el actual est\u00e1 dando muestras de no adaptarse al cambio que se encuentra en marcha. Es urgente efectuar un an\u00e1lisis de sus debilidades frente al desarrollo de una nueva fase seca y llevar a cabo las adecuaciones y los desarrollos tecnol\u00f3gicos necesarios para restablecer su capacidad de producci\u00f3n sustentable.<br \/>\nEn este sentido, se necesita, en primer lugar, trazar un cuadro preciso y detallado de ese cambio. La primera tarea es actualizar y sistematizar los conocimientos fragmentarios que poseemos actualmente mediante la confecci\u00f3n de un\u00a0<em>Atlas de cambio clim\u00e1tico del \u00e1rea agr\u00edcola nacional.<\/em><br \/>\nA partir de esa base se podr\u00e1n encarar con fundamento una serie de tareas. Sin que el listado que se presenta a continuaci\u00f3n pretenda ser exhaustivo, he aqu\u00ed algunos de los aspectos que resulta necesario revisar y ajustar, desarrollando la tecnolog\u00eda necesaria para que ello sea posible.<\/p>\n<ul>\n<li>Gen\u00e9tica: desarrollar cultivares de granos y pasturas eficientes en el uso del agua, a fin de mejorar su rendimiento en condiciones de d\u00e9ficit h\u00eddrico. Promover las variedades de ciclo corto que se adecuen a la menor duraci\u00f3n de la temporada de lluvias.<\/li>\n<li>\u00c9pocas de siembra y dobles cultivos: revisar la pr\u00e1ctica de siembras muy tempranas y los dobles cultivos, ya que las condiciones de la fase seca los exponen a las heladas y a la disminuci\u00f3n de las lluvias.<\/li>\n<li>Rotaci\u00f3n: considerar la posibilidad de restablecer la rotaci\u00f3n agr\u00edcola-ganadera, ya que la rotaci\u00f3n exclusivamente agr\u00edcola que se encuentra en vigencia es cada vez m\u00e1s vulnerable a la acci\u00f3n clim\u00e1tica. Esta modalidad presentar\u00eda la ventaja adicional de proveer una capacidad de recuperaci\u00f3n natural de la fertilidad.<\/li>\n<li>Sistemas de labranza: si bien el sistema de siembra directa vigente presenta buena adaptaci\u00f3n al nuevo ambiente, ser\u00eda conveniente considerar la posibilidad de incrementar su adaptaci\u00f3n, volviendo a introducir recursos como los sistemas lister y semilister.<\/li>\n<li>Manejo de suelos: dado que se observan voladuras en rastrojos de campos manejados con siembra directa, ser\u00eda conveniente estudiar la posibilidad de generar una mejor cobertura durante el lapso en que no est\u00e1n cubiertos por los cultivos.<\/li>\n<li>Cadena forrajera: es necesario volver a disponer de reservas para hacer frente a interrupciones prolongadas de la cadena forrajera.<\/li>\n<li>Combate contra adversidades clim\u00e1ticas, como granizo, vientos y heladas: es urgente mejorarlo y ampliarlo a fin de hacer frente a los crecientes impactos que se est\u00e1n observando.<\/li>\n<li>Combate de incendios forestales y de campos: es urgente mejorar la capacidad para prevenir este tipo de adversidades.<\/li>\n<li>Sistema de cosecha, acondicionamiento, almacenaje y transporte: se debe mejorar la eficiencia y reducir costos.<\/li>\n<li>Sistema de comercializaci\u00f3n: debe ser revisado a fin de mejorar su capacidad de cobertura y darle mayor flexibilidad.<\/li>\n<li>Sistema de previsi\u00f3n y pron\u00f3stico de adversidades clim\u00e1ticas: debe ser ampliado y mejorado para que pueda cumplir sus funciones en el nuevo escenario clim\u00e1tico.<\/li>\n<li>Seguros y otros instrumentos financieros: es necesario fortalecer el sistema a fin de que pueda brindar coberturas adecuadas en el ambiente riguroso en que se ha instalado.<\/li>\n<li>R\u00e9gimen de emergencia y desastre agropecuario: es necesario revisarlo y darle flexibilidad a fin de que se adecue al nuevo escenario clim\u00e1tico.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y todo esto hay que hacerlo con celeridad, para que nos ubiquemos delante y no detr\u00e1s de los hechos: \u201cUn gramo de prevenci\u00f3n evita m\u00e1s da\u00f1os que una tonelada de remediaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p align=\"right\"><strong>Eduardo M. Sierra<\/strong><br \/>\n<strong>Especialista en Agroclimatolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Desde mediados de la d\u00e9cada de 2000 se instal\u00f3 una fase seca que amenaza profundizarse Articulo publicado en la Revista CREA &#8211; ENERO 2014, si desea suscribirse a la Revista CREAINGRESE AC\u00c1 En la naturaleza, la \u00fanica constante es el cambio, que modifica el ambiente haci\u00e9ndolo pasar de un estado a otro.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[40],"tags":[91,143],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1040"}],"collection":[{"href":"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1040"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1040\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1046,"href":"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1040\/revisions\/1046"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1040"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1040"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/rurallascolonias.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1040"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}